viernes, 20 de enero de 2017

El chico de dibujo.

Pov. Marco
Semestre 2. Preparatoria. 

Estábamos en primer año, era el último día antes de las vacaciones de invierno. Todos estaban ocupados en la entrega de trabajos finales, y yo acababa de salir de mi último examen de economía, caminaba con mis entonces amigos, escuchaba cómo se quejaban del examen, no entendía porqué, realmente me había parecido bastante fácil. Caminaba por el pasillo cuando tropecé con una lata de refresco… Algo que de verdad odio, la gente que no puede poner la basura en un lugar. Busqué un bote de basura y el más cercano estaba por los ventanales del salón de dibujo, mientras caminaba, encontré algo que me llamo la atención.

Era el último chico que quedaba en los restiradores, el resto estaba alrededor del escritorio del profesor entregando trabajos. Se veía muy apurado, totalmente concentrado en los trazos, y en los borrones. Cualquiera que fuera la figura que hacía debía ser muy complicada pues no lograba dar el trazo correcto. Se veía preocupado, pero había algo en su cara de concentración y el apuro que me cautivaba… Quizás era cómo caía su cabello negro y se pegaba sobre su frente…O esa manía nerviosa de empujar un poco sus lentes con la goma del lápiz cada que separaba un trazo… Lo que fuera me mantenía ahí, fuera del salón viéndolo por el ventanal, aun con la lata de soda en mi mano, mientras el frio soplaba fuertemente… Pero no me importaba… Entonces debió sentir el peso de mi mirada pues detuvo su trazo y volteó directamente a verme.

Me sorprendí, él se sorprendió… Pude verlo por el sonrojo de sus mejillas, por ¿su nerviosismo?, y entonces pasó. Movió la mano un poco y derramó un bote de tinta china sobre su trabajo, y sobre todo su uniforme realmente. Su cara de preocupación era demasiada, había arruinado ese complicado trabajo. Mi primer impulso era entrar al salón y ayudarle a limpiar, entonces mis amigos me llamaron, se habían percatado que no los había seguido. Así que tiré la lata y los seguí.

 Fue ese mismo día mientras estaba esperando el autobús, que lo vi de nuevo, estaba en la calle de frente llevando demasiadas cosas para su estatura, muchos planos, algunas reglas y cuadernos abrazados a su cuerpo por el frío… Y todo su pantalón y camisa con manchas de la tinta. Lo seguí con la mirada hasta que abordó su autobús. Aún recuerdo subirme al mío, sentarme, mientras que mis compañeros de viaje reían y hablaban de sus planes de vacaciones. Yo sólo podía pensar en el chico de lentes, y sus pantalones manchados de tinta. 

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