jueves, 12 de enero de 2017

¿Una amistad?

Pov. Jack 
Semestre 2. Universidad. 




Siempre he sido muy solitario, a pesar de ser alguien amable con otras personas y no lo niego, tengo uno que otro conocido que frecuento de vez en cuando, sin embargo, jamás había considerado a alguien como un "amigo" pues, el pasado me persigue de muchas y dolorosas maneras. Querer, encariñarse....amar.....es tan doloroso y frustrante. Caminas con los ojos vendados sin saber a dónde irás exactamente pero, te arriesgas porque anhelas la mano de esa persona al final de tu recorrido. Tan sediento de amor.... 

El caso es que, cuando las cosas no marchan bien, terminas derrotado, sin querer intentarlo una vez más. Te encierras y tu mundo se vuelve algo gris. Fue así como me alejé de muchas personas y me volví solitario. Mis tardes eran tan tranquilas y solitarias, que lo único que podía hacer era quedarme en el lugar donde almacenan los instrumentos en la escuela y tocar por un buen rato. En ocasiones, incluso, podía cantar (esto claro, cuando sabía que ya no quedaban muchas almas rondando por ahí). 

Mucho de lo que fui antes se había esfumado y me encontraba dentro de una burbuja en la que sólo estaba yo y mis preocupaciones, secretos e intereses. Podía ser alegre frente a otros pero, yo jamás me atrevería a ser transparente ante los demás. No de nuevo. No podía hacerlo pues tenía un miedo enorme a ser lastimado de nuevo. Me lo propuse con tantas fuerzas que incluso mordía mi lengua para no hablar demás. 
Todo iba en orden, tal y como lo había decidido....hasta ese día. 

Las tardes en aquel lugar con mi guitarra se volvían algo aburridas y monótonas. Aunque, debo admitir que amo tocar mi guitarra y transmitir lo que siento cuando mi dedos pasan por aquellas cuerdas y hago esos increíbles rasgados. Así que, ahí estaba yo... Tranquilo, tocando con todas mis fuerzas aquellas partituras que desconocía en absoluto pero que, por alguna razón, me atrapaba en su ritmo. No era de extrañarse que las desconociera, a veces encontraba esas hojas en el suelo y decidía utilizarlas para aprender nuevas canciones o simplemente practicar. Me perdía entre el sonido, el tono y el ritmo. Era como droga para mí. 

Y entonces, cuando me dispuse a cambiar de hoja, lo miré. Parecía un poco más alto que yo y su cabello era más claro y un tanto ondulado. Realmente era apuesto y debo admitir....que me recordaba a un personaje que describían en alguna de las novelas que tengo guardadas entre mis más oscuros secretos. Su piel era clara y sus ojos cautivadores. No pude evitar estropear la primera impresión, soy torpe, después de todo.... Me sentí nervioso al estar en presencia de alguien más y tiré accidentalmente las partituras y además, por poco caigo del banco donde estaba sentado. "¿Estás bien?", le escuché decir con un tono de voz amable y preocupado. Di un "sí" precipitadamente y me puse a recoger las hojas mientras él amablemente me ayudaba. Cuando ambos estábamos de pie, él me entregó las hojas y lo miré directamente a su rostro. No pude evitar sonrojarme pues, había sido muy torpe frente a él. Además, me había dicho que tocaba bien la guitarra. ¡Dios santo!, ¿eso fue un halago?, ¿qué hago ahora? Estaba muy nervioso. Repentinamente me hizo saber acerca de la canción que tocaba sin conocer. Fue bastante vergonzoso. Sentí como si hubiese tenido que conocerla para ese momento importante en mi vida. 

*Suena la alarma del celular*
-Vaya, ya es tarde -Dije con algo de nerviosismo, queriendo ser tragado por la tierra.
-Sí...oficialmente mi clase terminó. 
Aquel chico buscaba otra clase. Me pareció bastante desorientado pero, debo admitir que fue algo cómico y al ver su rostro decepcionado mirando hacia el edificio de al lado, en donde estaba la clase que buscaba, me causó algún tipo de ternura, mezclado con pena por él.  "Suerte a la próxima", le dije esperando que esa "próxima vez" fuese para saber sobre él de nuevo. Todo era extraño pero, finalmente, cuando iba bajando las escaleras él me detuvo con un grito acerca de aquella canción. 
-"Dame tu número" -Escuché de forma tajante. ¿Para qué quería él mi número?, de nuevo me sentí nervioso.
-¿Eh?
-Te mandaré sus mejores canciones para que las escuches. Realmente debes conocerlos antes de morir. 

Entonces preguntó mi nombre y él muy amablemente me dijo el suyo: "Marco". Fue un tanto extraño pero, algo me impulsó a darle mi número a ese desconocido momentáneo. 
Así fue como comenzó aquello. En un abrir y cerrar de ojos nos hicimos amigos. Era raro para mí pues, no había tenido una amigo de esa manera por mucho tiempo. Incluso, él conoció la parte más profunda de mi ser. ¡Sabía de mi afición por los pandas!, ¡Dios santo!, eso no se le cuenta a cualquiera y menos si es hombre. Soy bastante "nena" y debo admitir que fui víctima de mucho bullying en mis tiempos de puberto. 
Estuvimos juntos en mundos momentos....veíamos películas en mi casa, coincidimos en trabajos de cafeterías, desayunábamos juntos, lo esperaba al salir de la escuela y él a mí. Incluso, he dormido en su habitación. Una amistad muy cercana en un abrir y cerrar de ojos. Todo era increíble. Él notó aquel poster....aquel que tengo en mi habitación y que esa persona me había dado en uno de mis cumpleaños. Fue doloroso recordar el porqué estaba ahí pero, me dio gusto poder contarle un poco. 
Había ocasiones en las que Marco me miraba de manera extraña, como perdiéndose en sus pensamientos o quizá recuerdos, no lo sé pero, tenía una mirada un poco distante. Había algo en él que me dejaba perplejo pero me gustaba sentir su presencia. Era feliz estando con él. 
Entonces un día....




No hay comentarios:

Publicar un comentario