Pov Iván.
Semestre 5. Universidad.
¡Por fin! Finalmente había falsificado los malditos trámites necesarios para meterme como estudiante de intercambio en la misma universidad que Marco. Después de 2 largos años iba a volverlo a ver, deseaba tanto ver alguna cara conocida.
Había pasado por tantas cosas (como que mi novia, bueno ex ahora, me haya quebrado el poco corazón que no era de Marco, que mis padres se hayan divorciado, que mis ataques de nerviosísmo hayan aumentado por el estrés...) pero no me importaba tanto como hacer mis maletas e irme por fin a la central de autobuses. ¡Pero hey! Al final todo valía la pena si resultaba como yo lo planeé.
Siento que he cambiado tanto desde la última vez que había visto a Marco... y a la vez no. Yo ya no iba a estar atado a mis padres ni al miedo de que mi familia me viera como el depravado que realmente soy. Podría empezar de nuevo con él, y ser mejor para ambos. No lo sé, siempre he sido muy malo para hablar de sentimientos por el hecho de ser un chico reprimido como yo. Intento esquivar hablar de ellos lo más que puedo por miedo al rechazo.
Sé que probablemente esté enojado por que he sido un cabrón con él. Ni siquiera sé si él aún siente algo por mí por que no me ha mandado algún mensaje y los pocos que yo le he mandado no los ha contestado, pero yo he tratado de ser un lambiscón con mis padres hasta que ya, por fin me tenían hasta la madre, tomé mis cosas y decidí que lo mejor sería irme lejos de sus chingaderas.
Y en menos tiempo de lo que me había dado cuenta ya estaba por fin en la ciudad y con sólo los 10 dólares que me sobraban de la venta de mis libros, me las arreglé para llegar en taxi al campus de la universidad. Llegué alrededor de las 11 de la noche por que estaba un poco desorientado y estaba algo nervioso de lo que podría pasar, pero sólo pensé en dos opciones posibles: Marco estaría feliz de verme y todo sería lindo o que me partiera la cara.
Y entonces vi el departamento de las fotos que me había mandado hace mucho Marco, y ahí fue como un boost de energía el que entrara por mi cuerpo e hiciera que mis piernas se movieran por si solas.
Toqué su puerta y movía la perilla frenéticamente como solía hacerlo en su antigua casa y escuché los pasos desde el otro lado.
- ¡¿QUIÉN DEMONIOS ES?!
Me quería cagar de la risa, Marco estaba histérico y ya era una mala señal. Pero me importaba un bledo y seguí con la broma. Me quedé callado y volví a girar la perilla de manera frenética.
-¡YA DEJEN DE ESTAR DE PENDEJOS Y DEJEN DORMIR!
Ignoré sus palabras y lo seguí haciendo.
-¡VENGA, QUE SI ES ALGUNO DE USTEDES DOS CON OTRA SUS ESTUPIDECES, VOY A JODERLOS TAN FUERTE QUE...!
Y abrió la puerta, ahí estaba el gran y maravilloso Marco, en pijama, con olor a cerveza y la boca medio abierta, traté de no reírme de su aspecto o de su cara. Me quedé callado esperando alguna clase de sonido de él. Pero sólo se me quedaba viendo, estupefacto.
Como no hubo movimiento hostil procedí a meter al microdepartamento mis maletas, sin embargo me quité lentamente la bufanda y la chamarra sólo por si acaso. Giré y clavé mi mirada en la de él...
Luego me agarró de los hombros y me azotó en la primer pinche pared que había detrás de mí. Quería gritarle "¡Pendejo!" pero me resistí a ser el primero en hablar. Sabía que él estaba resentido por haberlo dejado pero aún así yo tengo orgullo propio. Me provocaba con la mirada y esa mirada sólo hizo que le diera una patada en el estómago para que dejara de acorralarme, pero ni con el dolor dejó de apretarme fírmemente con sus manos. La rabia era más grande que el dolor físico.
En otro intento por zafarme de su agarre tomé su cabello con mi mano y cuando iba a jalarlo él hizo que me golpeara la pierna con una mesa o no sé qué.
Pero ¿a quién quiero engañar? lol viendo su cabello desordenado y sus ojos con tanta furia hizo que me prendiera taaaan rápido.
Tomé su cabeza y choqué mis labios contra los suyos. Como era de esperarse Marco también me siguió la corriente. Pero este Marco no era el mismo de hace dos años... Nooo, no no no no no nooo, este, amigos míos, este Marco estaba deshecho, desesperado, quebrado por dentro y por fuera, tan podrido hasta el centro de su ser como yo...
Mordía con fuerza mis labios y en las últimas veces que nos besamos la saliva se mezclaba con el sabor a hierro de mi sangre. Sus manos bajaban lento a mi cintura y a mi trasero, yo suspiraba en forma de rogar por más de sus caricias.
Su suéter era mucho más holgado que el mío lo cuál me facilitó meter una de mis manos entre sus ropas y la otra acariciando su miembro. El muy descarado trozó botones de mi camisa pero se me olvidaron al instante en que sus dientes se encajaban a mi cuello y en mi pecho. Me encantaba sentir que él estaba dominándome, ni siquiera me dejaba moverme libremente pero tarde o temprano yo también quería sentirme dominante.
Metí ambas manos dentro de su pantalón, si lo hacía gemir significaba que aún me amaba, que no me olvidó, que él me necesitaba tanto como yo a él. Y lo dejó salir... No pude evitar sonreír al escucharlo, ansiaba saber que no había nadie más que yo en su mundo, que él es mío y que está en la palma de mi mano, literal lol.
En uno de los tantos atrancones de besos nos tiró al suelo a ambos. Mi espalda estaba contra el piso helado, mi mirada fijada en la suya.
-Voltéate.
¿Enserio? ¿Eso es lo primero que me dices? Ni siquiera me has invitado un pinche sándwich, qué romántico me saliste Marco. Pero sabía que iba a ser peor si no lo hacía. Procedo a hacer lo que me pide y a bajarme los pantalones como la zorra que soy.
Estaba desesperado por que el y yo estuviéramos unidos como uno. Deseaba tanto esto desde hace años.
Luego caí en cuenta de que Marco no pensaba usar nada como lubricante y pensé "Ay, no seas mamón." Él quería hacerme sufrir y suplicar y vaya que lo estaba consiguiendo. No había otro sonido mas que el de sus bolas chocando con las mías, quería dejar salir un quejido pero él me dijo "Cállate."
Casi me vengo con él acariciándome la polla y cuando me dijo eso, me encantaba escucharlo así pero quería contenerme hasta que él se viniera. "Silencio, te digo." Ya no tenía consciencia propia en ese instante, quería ser su juguete, quería que me usara en mi totalidad para que él se sintiera bien. Sólo asentí y mordí mis labios hinchados.
Comenzó a acelerar el compás de esta violenta canción hasta que mi cuerpo entero llegó al clímax. No pude continuar pero sentí cómo se venía dentro de mí y mi cuerpo colapsó en el suelo frío, un alivio al calor que habíamos generado. Cayó sobre mí y sentía poco a poco los moretones de sus dientes en mi cuello y en mi pecho. Mi respiración estaba tan agitada como la de él y de repente siento como sus besos cubren mi torso, su cuerpo cálido me abraza por detrás, deseaba tanto que el tiempo se detuviera en este momento...
Pero después de un rato de estar tirados en el piso me dio frío y como él claramente no iba a decir nada dije lo primero que se me vino a la mente.
-Oye, hace frío.
-Vamos a mi cama.
Marco se para poniéndose los bóxers mientras yo contemplo su figura. Intenté pararme pero este idiota me dejó súper jodido. Tendió sus brazos y me cargó de princesa a la habitación siguiente y me dejó caer en su cama, se acostó enseguida de mí y nuestras caras quedaron frente a frente.
Lo abracé y él me encerró en una cárcel de la que jamás querría volver a escapar. Sus dedos comenzaron a jugar con mi espina dorsal haciéndome cosquillas.
Había añorado tanto estar tan tranquilo de nuevo y con Marco era tan fácil serlo. Pero para desquitarme comencé a jugar con su pecho y bajé hasta su miembro. Volví a acariciarlo pero más lento que la última vez. Sentí cómo sus manos bajaron por mi espalda hasta mi trasero adolorido, pero cuando iba a suspirar me calló de inmediato con un beso.
Continuamos con el juego hasta que ambos nos vinimos, me di cuenta de que ya estaba amaneciendo. Marco me abraza como si fuera una niña delicada pero eso me reconforta. A los pocos momentos él ya estaba dormido y yo traté de hacerlo pero todos nuestros recuerdos inundaban mi cabeza. No sabía qué iba a pasar cuando llegara finalmente el momento de hablar con él acerca de la pelea con mi padre, que me echó de su casa por que él "no tenía ningún hijo maricón", que mi madre en un intento por detener a mi papá de que me golpeara le detuvo la mano y la golpeó a ella en vez de a mí. Soy un cobarde por haberla dejado sola con él, pero yo no podía hacer nada al respecto. Tomé todas las cosas que pude conmigo y literalmente huí de ese lugar.
Cuando el agarre de Marco se debilitó me aparté de él y le di la espalda, no quería verlo, me enojaba pensar que lo mío en ese entonces no había sido curiosidad sino que esto era lo que realmente soy... hizo que me y yo quería negarlo pero no podía. Podré decirle mentiras a cualquiera pero a mí mismo... no es fácil.
¿De qué me sirve ser honesto, amable, tranquilo? No sirve para pinches nada.
Al poco rato desperté por que /alguien/ estaba haciendo un chingo de ruido pero oh... ¿Qué es ese olor? ¿Hotcakes? mm... Ah, waffles... busco mis lentes y luego recuerdo que probablemente estén tirados en la sala o por ahí... Me quedé sentado contemplando en el espejo que tiene en la pared de enseguida, mi cuerpo desnudo, pálido, decorado de pequeñas manchas color violeta. Quería arrancarme la piel, desaparecer de la faz del mundo, no quería volver a la realidad... no aún.
Suspiro y busco entre los cajones unos bóxers lindos por que los míos quedaron a media sala, probablemente ya los recogió. Caminé a donde los ruidos procedían y en el trayecto hallé mi lentes lol tenía miedo de que se hubieran quebrado, no tengo suficiente dinero para pagar unos nuevos. Y ahí estaba él, untando mantequilla a un waffle, lo beso en la boca para saludarlo y tomo el waffle. Me quedé callado, esperando a qué él me dirigiera la palabra. El único ruido era el de nosotros comiendo...
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